PFAS: Un desafío Persistente para la Salud

Sus efectos parecen ser irreversibles y comienzan a formar parte de nuestra anatomía.

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) constituyen un conjunto diverso y amplio de productos químicos que han sido ampliamente utilizados en diversas aplicaciones comerciales debido a sus propiedades únicas. Entre estas propiedades se incluyen la resistencia a altas y bajas temperaturas, la durabilidad y las características antiadherentes.

Aunque las PFAS han estado en circulación desde la década de 1940, la preocupación por sus posibles efectos adversos en la salud humana ha ido en aumento, especialmente a partir de la identificación de ácido perfluorooctanoico (PFOA) y sulfonato de perfluorooctano (PFOS) en muestras de sangre humana en los primeros años de la década del 2000.

Desde entonces, se han detectado cientos de PFAS diferentes en el agua, el suelo y el aire. Muchas de estas sustancias están compuestas por cadenas largas de enlaces carbono-flúor, lo que les confiere una persistencia ambiental y una capacidad de bioacumulación que plantea desafíos significativos para la salud humana y ambiental.

Aunque la mayoría de los fabricantes estadounidenses eliminaron voluntariamente la mayoría de los usos de PFOA y PFOS a mediados de la década del 2000, algunos usos limitados continúan y estos productos químicos persisten en el medio ambiente debido a su durabilidad y resistencia a la degradación. Además, algunas de las PFAS más nuevas en uso se descomponen en PFOA y PFOS, lo que agrava aún más el problema.

Para abordar estos desafíos, se han desarrollado sustitutos de PFOA y PFOS, como los productos químicos GenX y PFBS. Aunque estos compuestos pueden ofrecer propiedades y características similares a sus predecesores, también presentan problemas de persistencia y potenciales efectos adversos para la salud humana.

 

En cuanto a la salud, estudios en humanos han encontrado asociaciones entre la exposición a PFOA y/o PFOS y diversos efectos adversos, incluidos los relacionados con el hígado, el sistema inmunológico, el sistema cardiovascular, el desarrollo humano y el cáncer. Además, se ha identificado que la supresión de la respuesta a la vacuna en los niños es uno de los efectos no cancerígenos más sensibles asociados con estos productos químicos.

Los avisos de salud para los productos químicos GenX y PFBS se basan en estudios de toxicidad en animales, que han identificado una serie de efectos adversos en la salud, incluidos problemas hepáticos, renales, inmunológicos y de desarrollo, así como posibles efectos cancerígenos.

Dada la complejidad analítica y la persistencia de estos compuestos, en Comercial Hospitalaria Grupo-3 S.L nos comprometemos ofreciendo a los laboratorios las herramientas necesarias para abordar estos desafíos.
Trabajamos con una variedad de proveedores de renombre, como

  • Promochrom
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Estamos disponibles para responder a cualquier pregunta o consulta que pueda tener sobre nuestras soluciones.

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Autor:  Joaquín Fernández Revuelta – Lic. en Farmacia (Universidad Complutense de Madrid)

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